October 05, 2007 | Publicado por: kantoborgy Leído 15746 veces |

      La calle Recogidas estaba llena de gente aquel día, el primero de las rebajas.
      Rosa cruzó, como siempre, desde el Hotel Victoria. Atravesó el vestíbulo de los Multicines Recogidas, donde se detuvo un minuto para echar un vistazo a los escaparates, y enfiló hacia Zara.


October 03, 2007 | Publicado por: kantoborgy Leído 15880 veces |

      Eusebio Cesáreo se llevó un buen susto con la indisposición de su mujer. Primero, porque no estaba acostumbrado a ellas: Rosa María, pese a su aspecto delicado y femenino, era una mujer fuerte, de carácter firme, que jamás caía enferma, que ni siquiera se resfriaba.


September 30, 2007 | Publicado por: kantoborgy Leído 16553 veces |

      Cada quince de mes Rosa María Caldera ya había gastado todo su sueldo y el de su marido. No sabía cómo. Intrigada, se sentaba en un banco, cerca del cajero donde acababa de comprobar una vez más el desastre, y procuraba hacer memoria. Como si saberlo o no le fuese a resolver algo.


September 09, 2007 | Publicado por: kantoborgy Leído 18807 veces |
carlos
El calor de la mañana incipiente golpeaba ya la habitación colándose con insolencia por entre la cortina basta y sucia. Celestino se limpió el sudor con la manga de la camisa, a falta de un pañuelo, y contuvo la respiración. Parte de aquel sudor era fruto de su nerviosismo, pero el día se prometía caluroso, sofocante, de cualquier forma. Tropezó entonces con un objeto duro, revuelto entre otros igualmente abandonados encima de la mesa, una moneda romana. La palpó, estaba fría y rugosa como recién desenterrada.


September 04, 2007 | Publicado por: kantoborgy Leído 19185 veces |
carlos
Una de las pocas satisfacciones que le quedaban a Celestino en su vida conyugal era ignorar la voz de Bárbara por unos segundos, hacerse el que no estaba, y percibir así cómo el timbre colérico y autoritario (que en otro tiempo le encandilara) de su mujer, vacilaba, se retraía, y volvía a elevarse exasperado. Después de aquella voz lo que más odiaba el ex catedrático de Historia Celestino Pérez era el trino de Tiberio.


August 16, 2007 | Publicado por: kantoborgy Leído 22740 veces |
(FINAL)
La
      Meses después, ¿o un año?, Bienvenido recibió un paquete en su consulta. Al romper las tablas del envoltorio de madera se encontró con un artilugio moderno, que se acoplaba perfectamente a su silla de dentista: incorporaba éste, además de una potente lámpara (que, no obstante, no deslumbraba al paciente gracias al tipo de cristal de la pantalla, y porque los enfermos cierran siempre los ojos), un pequeño brazo articulado, metálico, rematado en una bandeja para los utensilios y los frascos que estuviese empleando en ese momento.


August 12, 2007 | Publicado por: kantoborgy Leído 24129 veces |
(Parte IV)
La
      Un día su consuegro se presentó con una oferta irresistible: tan buena era, que había decidido encargar por su cuenta los billetes y dos habitaciones en el Hotel Pombal de Lisboa y en el Luxor de Madrid. El viaje en autobús, por la Vía de la Plata, y la vuelta en tren, por Madrid, para ver el Museo de Cera y el Prado, duraría aproximadamente una semana. Él ya había estado en Lisboa hacía años, había bajado en el trasbordador del Tajo y conocía todos los castillos y los monasterios de los alrededores. Una preciosidad. Mercedes y Bienvenido no daban crédito, arrollados por su entusiasmo, no acertaban a balbucear una objeción, y acabaron dándole las gracias por pensar en ellos, sorprendidos de sí mismos.


August 08, 2007 | Publicado por: kantoborgy Leído 26339 veces |
(Parte III)
La
      Entretanto, los chicos se hicieron mayores, ellos envejecieron, y el PEUGEOT seguía intacto. Según Valerio, porque era un modelo antiguo, de cuando los ingenieros aún no diseñaban los autos para que se estropeasen al cabo de cinco o seis años, y durasen como máximo, diez. Sea como fuere, cuando el propio Valerio se casó (antes de que su suegro les regalara el flamante OPEL CORSA metalizado), el PEUGEOT del doctor Esparival les sirvió para la boda y para el viaje de novios al sur de Portugal.


August 05, 2007 | Publicado por: kantoborgy Leído 27508 veces |
(Parte II)
La
      ¡Cuántas lecciones tuvo que repasar aquellos veranos! La Historia de las Invasiones Bárbaras, las declinaciones, los verbos irregulares, las derivadas… Valerio, impulsivo y fantasioso, a duras penas le escuchaba, cruzando y descruzando los pies, atento a cualquier cosa que pudiese distraerle. Casi tenía que atarlo a la silla. En cambio Fernando, grande y abúlico, se adormilaba en su silla de anea, pues aprovechaban para repasar las horas de más calor. De la sala les llegaba, intermitente y vago, el rumor del televisor que daba un programa de fiesta o una teleserie de moda.


July 31, 2007 | Publicado por: kantoborgy Leído 28013 veces |
(Parte I)
La
      Bienvenido Sparival, médico odontólogo retirado, emerge de su consulta fresca, umbría, solitaria.
Acaban de pasarle el correo. Se cala los lentes junto a la lámpara. Entre las facturas y la propaganda ve la carta, el sobre amarillo, áspero, donde se le comunica que debe abandonar su cochera en el plazo de un mes.


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