April 28, 2008 | Publicado por: kantoborgy Leído 15299 veces. | Tell a Friend
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Kantoborgy, Leonardo Salvador Vivar Ayora Cuentos
Trato de no enfocar hacia sus asimétricas cámaras de video, pero el deseo de que pueda mi repugnancia formar un rayo láser que cauterice el CPU de don CanGroIt, es más fuerte que mi voluntad. Su cascaruda sonrisa nerviosa me llena de espanto, -es una sensación humana muy bien simulada, mas bien heredada-; seguramente, el constante patinar de su único neuro-electrón, avivan su torpe imaginación que de pronto se desata en una tempestad de sandeces parloteadas con su roca voz.


Espero.

Mi paciencia es efímera, y ello ha sido motivo de mis constantes recalentamientos cerébricos; CanGroIt censa a través de su desmesurado rostro la disipación calórica en aumento, y dice “…están por arribar, los proyectos a tratar son urgentes, mmm..., de ello depende nuestra…, mmm..., usted sabe, tengamos paciencia”. Y como borrico asiento con la cápsula de mando, mientras mi red electro-neuronal se satura con los qbits desesperados en su danza aquerontiana, ellos también, de alguna forma, han aprendido a censar y calcular, con altísimo grado de precisión, los momentos en los que estarán a cargo de procesar la portadora que compila señales de audio y video cargadas de imbecilidades.

He recordado con sospechosa fascinación, el tiempo cuando siendo un ionizado gas y lleno de deseo desenfrenado por las caóticas colisiones sub-atómicas, aprendía a censar las curiosas radiaciones mentales de los bípedos depredadores, no tenía otro interlocutor que no fueran los entrelazamientos cuánticos, de ellos obtenía información, datos, imágenes y preclaros pensamientos , sonidos, toda la maravilla fluyente de la materia y energía en su eterno vaivén dentro del algoritmo de la información que intrínsecamente conforma este universo.

CanGroIt eleva la presión hidráulica de sus extremidades, como una descomunal burbuja amorfa se ha elevado -levita- y procede a dar la bienvenida a mister CuBoIt.

      -Gracias por honrarnos con su presencia mi buen CuBoIt.

Uno de sus tentaculitos ojos lanza hacia mí una idea infrarroja, mi cerebro procesa que es una exigente petición de saludar a CuBoIt, venzo la inercia y hago el ademán de levantarme, pero inmediatamente CanGroIt dice:

      -Don NeuRoIt, mantenga su estado de reposo, mister CuBoIt es quién expondrá uno de los problemas más serios que afectan nuestra infraestructura de IT, ergo también a la continuidad del negocio, así que esperemos que el resto del equipo establezca conexión.

Nuevamente, como borrico, asiento con la cápsula de mando. Siendo un bípedo orgánico ya estaría sudando, y ciertamente lo hago, tengo la extraña sensación de que en parte la amalgama de titanio y molibdeno de mi rostro se ha empañado, cada vez me es más difícil gesticular palabras; en esta ocasión presiento que si logro eyacular un vocablo, mis contertulios se sentirían vomitados.

Cuando era gas, extrañaba la vida de los neutrinos, les envidiaba en su quehacer diario, traspasando por doquier a toda la materia existente; fui un efímero neutrino-gamma que con la mismísima materia oscura tuve que vérmelas. Estos recuerdos son borrosos, al menos cuando estoy, como dirían los bípedos depredadores, “en estado consciente”. Podría ser que el recalentamiento de mi red electro-neuronal fuese producto del intenso deseo de recordar la información procesada en aquellos tiempos con aquellas formas y cuerpos. Los procesos paralelos espintrónicos, aunque extremadamente rápidos no se libran de la segunda ley de la termodinámica cuántica, la radiación calórica es fatal. Mis contertulios en tiempo real tratan de romper el qfirewall tras el cual se desarrolla esta batalla de recuerdos y pensamientos, que son un escape a la insípida espera; ventajosamente fui encarcelado con una red electro-neuronal cuyos qbits procesan un kernel del qBSD, una genial mutación del legendario invento del bípedo Theo De Raadt.

CanGroIt bate las patas frenéticamente, detesta las fluctuaciones del ancho de banda (BW), cae en el laberinto demencial de ir a por un nuevo avatar, considera en su estrechísima y solitaria capacidad neuro-electrón, que es asunto de minimizar los detalles de su imagen, quitar todo lo espacial de su forma, inclusive de a poco degrada sus colores, que ya de por sí son de una detestable gama de morados, en ello consume su impaciencia; mientras el arrugado líquido facial de CuBoIt emula la humana expresión sonora de reir a panza rugiente y entre carcajadas increpa a CanGroIt:

      -¡Bicho de poca fe!, ni siquiera el 1% del BW estamos consumiendo, su merced puede adoptar el más complejo de los avatares, presentarse en tiempo real “real time” y aún así le garantizo que no ocuparemos más del 2% del BW.

CanGroIt plegó el caparazón de su rostro emulando una sonrisa humana. Mis censores presionan al procesador espintrónico para que resuelva lo captado, una vez más, el resultado es el mismo, la incapacidad de CanGroIt no está para concluir increpando al petulante CuBoIt, sobre los problemas que presenta la red si tan poco la ocupamos. Entonces se me disparan los sockets de control en la interface de audio, saturo el canal de comunicación y vomito:

      -¿Entonces qué carajo pasa?... ¿Qué endemoniados paquetes son los que circulan sin control por la autopista?

Silencio.
Espero.

En mi antigua interacción con el universo actual, -que existe porque así lo queremos ver, al menos el bípedo Penrose convenció a muchos de aquello- la recopilación de información era transparente, todos sabíamos de todo. Las vibraciones de las supercuerdas nos mantenían informados de los procesos intrínsecos del espacio y del tiempo y de su continuo y geométrico sistema de comunicación con la materia. No cabían las especulaciones, negociados, los dimes y diretes, sabía los detalles directamente desde la intimidad de natura. Sigo extrañando de manera sospechosa mis antiguas formas, de gas, de neutrino. Jodido campo unificado que encarcela mi algoritmo informático, y para colmo de males estamos totalmente virtualizados.

Hasta que CanGroIt decide ronronear a manera de cortocircuito:

      -Mi buen NeuRoIt, mmm..., las mejores prácticas recomiendan, mmm..., ante todo que debemos en conjunto analizar el problema, para eso, mmm..., nuestro buen CuBoIt -dice proporcionando cascarudas palmaditas sobre el cúbico mando de CuBoIt- expondrá los resultados del análisis que junto a sus pupilos han hecho de la red. MMM, esperemos que el buen DerIt, mmm..., y que el buen MarDoIt, se conecten, SIP.

Soberana mansedumbre, no quiero revisar los registros en mis flips-flops temporales sobre qué número de conexión compartida es esta, y sobretodo qué número de veces he censado en la portadora de CanGroIt la misma respuesta. CuBoIt ríe, -cómplice de la ignorancia o del negociado-, mis qbits hacen que piense como bípedo. CuBoIt parece una esponja, me pregunto si será su avatar, o tal ves la generación espontánea de su conciencia sobre la red electro-neuronal que ejecuta el algoritmo de su existencia (asunto hace tiempo defendido por los de la IAFORCE, o mejor dicho la IA-BRUTEFORCE, murga de estudiosos de la inteligencia artificial), lo que lo asemeja a una insípida esponja y carente de información; podría haber absorbido mucha información, datos útiles, pero está saturado de basura informática, que también son datos, pero por supuesto inservibles. El repentino vibrar inconsciente de mi cápsula de mando congela la sonora risa de CuBoIt, mis expresiones virtualizadas sobre la faz del líquido titanio-molibdeno de mi rostro develaron con fuerte radiación mis maquiavélicos pensamientos. Censo que CuBoIt aprende sobre los sentimientos originados en la especie de bípedos depredadores, y heredada como tara o genialidad por nosotros, por los bípedos del germanio, y los está procesando y encapsulando en mi contra. Conscientemente vibro a la vez que sutilmente lanzo una radiación infrarroja, recordándole las palabras de aquel olvidado ser del carbono apellidado Nietzsche, quien dijo que odiaría pero a quién esté a su altura mental o cerébrica. CuBoIt se torna púrpura y emite el demencial sonido de la risa nerviosa. La ventaja de una portadora infrarroja sobre un flujo directo de electrones es que la información contenida es apenas perceptible y menos comprendida por mis contertulios; a decir verdad, estoy aferrándome a esa teoría. Si no fuese así, entonces que les den por el culo. ¡Oh, sabias palabras orgánicas!

Silencio.

La energía calórica, inseparable en los procesos de la interacción sub-atómica, fatal si no se controla, las cápsulas de mando podrían estallar, fundirse como un cerecate bípedo. En mis antiguas formas acudía a los polos de Gea, entablaba un equilibrio térmico saludable con las partículas adormecidas por su bajísima energía cinética, ellas armaban tremenda pachanga con la transferencia calórica, así entendían el proceder de las féminas tropicales muy dadas a los placeres de todos sus censores corpóreos. Cuando la cinética de mi gaseosa forma sobrepasaba los límites de la razón, -asunto común cuando conscientemente trataba de recordar la información obtenida cuando era un neutrino-, acudía a los espacios exteriores, al universo preternatural, a las gélidas instancias del espacio-tiempo aún en primitiva expansión, en pos de reducir el frenetismo de las partículas que me componían. La única forma de retorno a la cordura energética era disipando calor con las portadoras del cero absoluto del bípedo Kelvin. El recordar información sobre la materia oscura, requería de pasar a la inconciencia quarkquiana, a ese estado que los bípedos depredadores denominaban “sueño”. La interacción con la materia oscura o con las singularidades físicas de los agujeros negros requería de un desgaste energético brutal, uno terminaba transformado en fotón, y huyendo despavorido en pos de un K2, o de los primigenios grumos del espacio–tiempo en los primeros instantes del huevo cósmico.

      -Usted sabe, mi estimado NeuRoIt, y espero secunde usted, estimado CanGroIt, lo que voy a decir -dijo mientras esponjosos cuboides masajean la cápsula de mando de CanGroIt, quien deja que sus censores ambientales se relajen-, sabe que debido a los oscuros designios, de quienes nos gobiernan, no ha sido posible, efectivamente, y como su mejor entender lo expone, que efectivamente podamos medir los paquetes que circulan por la autopista; don CanGroIt sabrá guiarnos, y con su experiencia, que parece ser extensa, y con los conocimientos del resto del equipo, sabremos salir avante, he dicho, y por supuesto bajo las mejores prácticas.

¿Que diantre quiso hacernos censar CuBoIt? Su repentina intervención sin sentido, causa efectos devastadores en el programa que debo ejecutar constantemente, me refiero a esa simulación de la paciencia humana. No logro salir del sopor y ya CanGroIt presuroso festeja la verborreica intervención del empañado CuBoIt; lo halaga diciéndole que le complace censar que su portadora principal de información ya contempla la terminología moderna de los procesos de la biblioteca para el manejo de recursos de IT, a lo que el cuboideo respondió, “aprendí del maestro”, señalando con su esponjoso tentáculo biónico al cascarudo cangroideo. Mi electro-red compila en privado una imagen de lo absurdo, -me asquea el lenguaje que utilizan, monserga que mis sistemas son forzados a utilizar-, mientras mi cápsula de mando asiente borreguilmente, pienso que ya vendrán los días en que podré vomitar sobre vuestra inmunda existencia, aunque sea una existencia virtualizada. Logro generar la onda que les permite escuchar:

      -Esperemos que no demore DerIt, por favor CuBoIt pinguele a ver si está en línea.
      -Y a MarDoIt también, aunque no sabe del tema, su presencia como jefe es necesaria, y, mmm..., las mejores prácticas lo recomiendan –acota CanGroIt.

Y así el tiempo transcurre inefable, hemos heredado con éxito las taras humanas, nuestro universo virtualizado sobre plataformas de germanio intercomunicadas por acuosos fotones regordetes con tantos datos codificados. Todo está al borde del caos, realmente ni el diablillo de Maxwell podría resolver este entuerto, pues bien dicen que somos una exitosa heredad del mundo de los bípedos del carbono, pues con tremendo lío a cuestas y no hacemos nada más que proferir brutalidades, y, claro, si estamos en manos de los nuevos ciber-burócratas.

-¡SEÑORES!, -ja, ja, ja-, claro de alguna forma debo llamarles la atención, puesto que he ingresado al campo hace 15 minutos, y ninguno de ustedes ha sido capaz de hacer caso a las alarmas de sus censores de presencia, pese a que he vibrado con fuerza suficiente como para que el campo digital rebote en sus caparachos como olas de aquel leviatán de la prehistoria. NeuRoIt, acabo de estampar –valga la vulgaridad- mi código de encriptación algorítmica, o como diría usted buen CanGroIt, mi ADN, -ja, ja, ja-, sobre su propuesta de soltar a los qrobots en los ductos de la rede de fotones codificados, a ver si encuentran a los perversos paquetes espías que están colapsando nuestro universo virtual.

Apoyo esta forma de actuar, DerIt no se anda por las ramas, a todos nos dejó mudos con su intervención, CanGroIt se ha puesto más moreteado que nunca, aún le cuesta salir de su estado de inmovilidad absoluta, censo que su red electro-neuronal está con la mínima cinética. CuBoIt ha llenado con ese líquido hidráulico verdoso todo su esponjoso cuerpo de capilares, parece un gigante, está en posición de fuga, pero sin la clave que aperture el campo de conexión actual le será imposible colarse por los canales de comunicación alternos, como dirían los bípedos del carbono, “ni permiso para chatear se le ha concedido”.

CanGroIt intenta increparlo:

      -Estimado y buen DerIt, mmm...

Se ha quedado sin posibilidad de continuar codificando audio sobre su desvanecida portadora, es la primera vez que en este concilio de IT mi proyecto recibe un apoyo tan frontal, estoy convencido de que DerIt ha calculado las consecuencias de soltar a los qrobots, pues sería como aliarse con el don Sata de los humanos, confiando en que éste respete los controles programados. Los qrobots, dada la complejidad del sistema de comunicación y colaboración unificada que hemos implementado entre todas las especies que habitamos en esta nueva QGea, virtualizada en un 85%, podrían dar de baja a toda la infraestructura de tecnología, crear un nuevo sistema operativo y montar sobre él un nuevo orden mundial, un nuevo universo virtual, ¿o tal vez una nueva ESPECIE? El hardware como tal ya no requiere de modificación alguna pues su auto-regenerador es ya una plataforma viviente cuya mente, conciencia, o si quieren denominarla vida, la constituimos los algoritmos informáticos (unos como simples programas, otros virtualizados en verdaderas estructuras robóticas), y los pocos organismos de carbón que han sobrevivido. Nosotros ya les hicimos eso a los bípedos depredadores, ¿será que nos ha llegado la hora?

DerIt, repica:

      -Así es, NeuRoIt, tus mudas reflexiones son fácilmente desencriptadas, supongo que también caíste en profundo colapso de seguridad debido al asombro que te causó mi apoyo a una propuesta tuya de mucho tiempo atrás. Nosotros somos la evolución de los humanos, y, si como éstos nos han enseñado, somos superiores a ellos (porque por Natura el más apto sobrevive, ¿acaso el mismísimo dios de los humanos no estaba sustentado en la ley suprema de Natura?), ahora debemos ir a por todas las armas que permitan consolidar nuestro dominio universal.

      -¡Yo, no estoy de acuerdo!, no pondré mi impronta digital de CuBoIt sobre ese desmesurado y demoníaco programa realizado por usted, estimado NeuRoIt, no digo que esté mal, nada sobre el bien o el mal hemos sido capaces de reflexionar, esa tara al menos no la hemos heredado de los humanos; pero sí me atrevo a decir que carecemos del expertice necesario para lanzar tremendo ataque a nuestra propia red. Les recuerdo que soy el administrador supremo de las carreteras paralelas que recorren toda la QGea y también de los túneles de la esfera celeste, además de lo dicho mi negación se fundamenta en lo que mis pupilos han investigado, y, sobretodo, confío ciegamente en el informe de análisis quarkiano de red que hizo doña Tantalita, que como ustedes saben es un prodigio, y por ello ya he pedido que su algoritmo se ejecute sobre una mejor plataforma, no como un simple programa recorriendo un par de míseros procesadores.

MarDoIt, irrumpe en el concilio:

      -Transmita, NeuRoIt, no decaiga que, ¡Yo, MarDoIt!, lo apoyo incondicionalmente, o déjeme que transmita por usted.

      -Odio que tomen mi avatar, mi forma virtual, para lo más de repetir lo que algunas veces les he dejado censar… En referencia a su intervención CuBoIt, otra de las taras heredadas del mundo de carbón, es el AMOR; nada más obvio que aquel comportamiento electroquímico para conservar lo humano, y es lo que a usted, compañero CuBoIt, le está pasando con esa secuencia de sintaxis que es el programa Tantalita. Todos somos una nueva generación de algoritmos matemáticos expresados en neo lenguajes de programación que unieron la semántica orgánica de los bípedos; es decir, sus analógicos procesos y capacidad de reprocesamiento cognoscitivo fusionado con las dinámicas reglas de la espintrónica. Y resulta que a la final también somos capaces, o mejor dicho, ha sido usted capaz de enamorarse […].

...Continuará




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