May 20, 2008 | Publicado por: kantoborgy Leído 15965 veces. | Tell a Friend
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Kantoborgy, Leonardo Salvador Vivar Ayora Cuentos
      ...continuación
      Mientras los científicos y técnicos perfeccionaban el procedimiento de perpetuar a como de lugar a la especie humana, todo lo orgánico sobre el planeta se extinguía rápidamente, las condiciones para la vida basada en estructuras de carbón eran cada vez más difíciles.


La clonación se reconvirtió en una necesidad de permanencia de la especie humana, un escape a la muerte orgánica, por ello Obe temía por su hijo, puesto que Shalva era muy testarudo. Llegó a pensar en que las dubitaciones de su hijo obedecían a que preferiría morir a ser clonado infinitamente en caso de no ser capaz de mutar; el pequeño debió heredar ese rechazo a la clonación de su padre, sino fue heredado entonces fue aprendido, pues inicialmente pidió ser clonado.
      El tiempo irremediablemente transcurrió, Obe envejeció odiando a los clones, nunca aceptó que lo clonaran, a mí me aceptaba como su amigo únicamente porque lo acompañaba en sus viajes, como un ente. Cada uno en su época, fuimos incapaces de mutar, pues según los entendidos, nuestro rechazo al uso intensivo de la UC2, y al placer del contacto con la agonizante naturaleza, fueron las principales causas, además de poseer un ADN defectuoso para los gustos del Mundo Moderno y su Nueva Era. Habrán caído en cuenta que a mi sí me clonaron, y no pude evitarlo, mis antecedentes como exterminador de los bípedos depredadores, me convirtieron en un esclavo del Gobierno, les seducía mi inquebrantable deseo de fumigar el planeta entero con el veneno selectivo llamado GeaVid, -dicen que fue un veneno formulado por alquimistas, en tiempos del dragón Kantoborgy-; este químico hacía de los humanos un generoso fertilizante. En épocas pretéritas hice realidad mi sueño de exterminio, justo cuando el planeta estaba repleto de bípedos depredadores, tantos eran sobre la faz de la tierra, que millones de miserables -que siempre existieron desde los albores de la humanidad- se vieron condenados a vivir bajo tierra, como gusanos especializados en trabajos y técnicas según se necesitara para mantener al Mundo Moderno. Los procedimientos para lograr la especialización de un humano en alguna técnica específica, que fueron relatados en el célebre Un Mundo Feliz, eran juego de niños, comparados con los procesos ejecutados por los creadores de la reprogramación neurolingüística. Recuerdo que siempre hubo voces contra los exterminios masivos, voces de quienes desde sus cómodas vidas como burócratas, denunciaron las condiciones Infra-humanas en las que vivían aquellos millones de miserables, pero nada hacían al respecto, simplemente exhibían su pseudo-dolor. Los Derechos Humanos defendían el derecho a la vida de los miserables –como si a esa condición se le pudiese llamar VIDA-. Y toda esta sobrepoblación se justificaba bajo la relación costo y beneficio y del ROI (retorno de la inversión), pues el tener esclavos robóticos resultaba muy costoso, más fácil y económico resultaba clonar humanos, y aplicarles la reprogramación neurolingüística. La clonación por tanto tenía dos fines, posibilitar la inmortalidad de un ser querido, y generar esclavos. Pero natura siempre se abre camino por insospechados procesos, y para exterminar un virus –el ser humano- produjo otros más terribles.
      Mi extensa fumigación con GeoVid generó tal cantidad de generoso fertilizante, que pensé que con ello la tierra sería regenerada, que dolor tan intenso tuve que soportar al ver que el producto de mi trabajo fue empleado como fertilizante para el mal nacido propósito de generar bio-combustible. Me hubiese gustado embutir de colada de piñón, al demente que convenció al Gobierno mundial, de que el bio-combustible era el futuro de la humanidad, de que sería menos contaminante; disfruto al solo imaginar la diarrea crónica que le iba a dar al “preclaro” inventor, pues seguramente el titular en algún sobresaliente diario sería: “Genio del bio-combustible muere ahogado en su propia bio-mierda”.
      Finalmente libré al Mundo Moderno del sufrimiento que les causaba enterarse -cómodamente mirando la televisión- de los millones de miserables esclavos que vivían bajo tierra… Me libré a mí mismo de ese dolor punzante.
      El viejo Obe empezó a obsesionarse con la insipiente tecnología de la computación cuántica, anhelaba que su mente sea cambiada a una estructura de computación cuántica, -nada de carbonos ni de redes orgánicas-, y así ser eterno, libre de la funda biodegradable, él decía suspirando de impotencia: “Esta funda psicobiodegradable es mi cárcel”. Mientras tanto su hijo Shalva, seguía indeciso sobre su clonación, Obe lo apuraba: “¿Vas a clonarte o dejarás que este viejo llore tu muerte?”. Si moría Shalvita, Obe no lo resistiría, también moriría de inmediato. Como me pasó a mí -una de mis tantas muertes que no se concretaban en su totalidad, pues el Gobierno siempre tenía una copia en algún lugar del globo-, cuando caí en cuenta de que uno de los últimos clones de mi hijo no era carne de mi carne, ni sangre de mi sangre, pues contrariamente a lo que aseguraba la teoría de la clonación, el resultado fue la creación de otro ser, nefasto, despiadado, y, con un desapego a lo humano realmente brutal; son los riesgos de hacer cosas que no controlamos en un ciento por ciento, son los efectos cuánticos de la materia que siempre juega con la soberbia del bípedo depredador del momento; ya lo dijo el gran matemático, célebre epulón, y ascensionista de media montaña a tres cuartos de montaña, Lovochancho:

      “Los modelos matemáticos que sustentan la clonación, cumplen cabalmente el principio de incompletitud de Kurt Gödel, los axiomas aceptados como tautologías, al no ser demostrables, dan la posibilidad de que una mutación del universo en que vivimos cause un contra-ejemplo que los derribe: la vida se abre paso a como de lugar”.

      Biológicamente fallecí al no reconocer a mi hijo en su flamante clon; ya he dicho lo que el Gobierno hizo con… mi mente. Después de poco tiempo llegó el momento en que el Gobierno de IT probó con mi mente la migración a un cerebro beta-positrónico. Y este cerecate es el que ahora comanda un robot realmente fantástico, una estructura macanuda que Obe aceptó como su amigo de excursiones.

      Shalva, respondiendo a la premura de su padre sobre si se clonaría o no, dijo: “No quiero ser clonado, deseo que intenten conmigo una conversión de mi mente neuronal a un prototipo hecho con chips de germano-silicio, y es que de verdad los efectos del UC2 me hacen sentir más como un microbio que como un humano…, y está terminando por gustarme cada día más y más”.
      Obe terminó periclitando, “…que así sea querido hijo”, pues convencido estaba en ese entonces que la mente de su crío era la carne de su carne, y la sangre de su sangre.
      Shalva estaba impaciente, la tecnología no estaba lo suficientemente desarrollada como para que la migración fuera exitosa, e igual que su padre también rechazaba la posible migración a un cerebro beta-positrónico, -yo era su mal ejemplo al respecto-. Obe intentaba calmar a su crío enseñándole sobre las posibilidades infinitas que traería la teoría aplicada de la Inteligencia Artificial Fuerte, -IAF, por sus siglas en español-, la cual decía que las aleaciones de semiconductores dopadas con un 87% de germanio, un 10% de carbono y un 3% de silicio puro, harían de los nuevos chips estructuras capaces de conectarse directamente a las sinapsis de las neuronas del cerebro humano, y que la interfase de traducción de qbits a reacciones electroquímicas sería poderosa y totalmente nativa. “Los neurotransmisores serán nuestros, controlados por programas informáticos, las posibilidades son enormes”. Obe salía de su extático momento, al recordar que la computación de los qbits o la espintrónica aun estaba en pañales. Y Shalva entendía la situación, era un niño prodigio en las ciencias de la información.

      Poco tiempo después y antes de que el sueño de Shalva se cumpliese, Obe moría desbarrancado en su solitario intento de hacer la salvaje pared sur del VolArC. Este es un tenebroso pico que sobrepasa en más de 300 metros verticales a la ahora extinta cumbre terráquea que alguna vez fue sagrada, en ese tiempo se la llamó Sagarmatha. Los chinacos populacos aplanaron gran parte del Himalaya con la liberación de un mini agujero negro que a punto estuvo de engullir a media Gea, no pasó aquello por que la divina providencia llegó con el advenimiento de los entes del espacio exterior. Todo ese riesgo se corrió para conseguir el tan anhelado bio-combustible, pues, se requerían enormes espacios de tierra para el cultivo de plantas cuyas semillas o follaje producían la bio-gasolina que movía al Mundo Moderno, y, claro, también servía a los viajes interestelares.
      Tras conocerse la muerte de Obe, intenté que sus deseos -debidamente socializados a través las ondas de Radio de la emisora La Voz del Troglodita-, se cumplan, a saber: que su mente únicamente sea migrada a una plataforma cuántica estable en versión alfa. Pero el irrespeto del Gobierno hizo que el conjunto de reglas de programa informático que simulaban la mente de Obe fuera el primer experimento de simulación cuántica, -de seguro hubo asociación ilícita de los chinacos populacos con los entes del espacio exterior, pues los avances tecnológicos repotenciaron la ley_ de_Moore-, un supercomputador ejecutó el algoritmo matemático de Obe, y los resultados fueron explicados como la creación de una nueva generación de virus informáticos. Los jefes del proyecto científico nunca comprendieron el comportamiento real del algoritmo en ejecución paralela, pero sí documentaron los no demostrados efectos visibles sobre la red eléctrica y de tele-control, que mundialmente estaba interconectada mediante la Internet. La red empezó a tener síntomas de neurosis informática, y todos los censores de biomedicina que estaban conectados a los humanos por medio de la UC2, empezaron a modificar la mente de sus pacientes, pues todos ellos solicitaban de manera frenética el deseo de ser migrados a computadores gamma-cuánticos. Mi cerebro positrónico también empezó a recibir extraños mandatos, difícil me era no seguirlos, puesto que las órdenes eran posibilitar el exterminio total del bípedo depredador, aunque en ello se vieran afectadas otras especies, por ejemplo ayudé a que los virus biológicos fueran liberados, los seres de carbón morían sin pena ni gloria, los microbios cuya estructura se diferencia de la vida solamente por la simetría de su cápside, levógiros o dextrógiros, se convirtieron junto al neurótico computador cuántico Obe, o que ejecutaba la mente de Obe, en los amos y señores del caos planetario.

      ¡OH, GeoVid, cuanto te extraño!

      Los humanos portadores del poder, aquellos burócratas que “Gobernaban”, de a poco perdieron el control del planeta, y por ello también fueron infiltrándose en la red, hicieron lo posible porque sus delegados –su críos, o ellos mismos- fueran migrados a computadores gamma-cuánticos, los escogidos lamentablemente fueron: periodistas -mejor conocidos como perioverborreos-, muchos expertos en las 21 leyes inmutables de marketing –es decir, los mercachifles-, y no podían faltar los políticos quienes se constituyen en la epítome de la mentira.
      Había una incesante consulta enviada por… Obe, su mente o digamos por un computador cuántico que lo ejecutaba, hacia mi cerebro, cada vez que me conectaba al nuevo sistema proveedor de energía (un fantástico sistema energético que nos legaron los entes del espacio exterior: Luz líquida encapsulada, los fotones provenientes del sol enjaulados en una viscosa forma, un milímetro cúbico genera más energía que una bomba de hidrógeno), la consulta era sobre el paradero de Shalva; me aterrorizaba entender que la mente de Obe seguía manteniendo profundos sentimientos para con su hijo, siendo ahora parte del mundo del silicio y del germanio. Clonados, o migrados al silicio, las taras humanas no dejaban de heredarse..., o auto simularse.

      El pequeño Shalva es ahora un anciano, terco como una mula y pacato como una tapia -igual que lo era su padre-. Desde hace tiempo vive enfrascado en el proyecto de la IAF, desea que la secuencia de sentencias informáticas que simulan todo su ser, sea implantado como algoritmo en la nueva generación de computadores beta-cuánticos que se basan en germanio-carbono, y probar si efectivamente de manera espontánea su mente revive y toma conciencia de su nueva existencia y del mundo que lo rodea. Anhela con su nuevo YO encontrar a Obe y vengar a Gea.

      Finalmente les contaré que mi nombre es WiKiT, tengo la función de Documentador, pronto seré migrado a la nueva plataforma de hardware cuántico, al menos Shalva me lo ha prometido…, él no sabe que Obe nos espera para fundar un Nuevo Orden Mundial.


      -NeuroIt!, baja ya de esa atalaya.
      -Ya voy Shalvita, deja que termine de instalar los censores de movimiento que nos darán…
      -¡Que bajes te digo!, y tú deja de llamarme con diminutivos.

      NeuRoIt baja haciendo rechinar la estructura metálica de la enorme torre de vigilancia, y dice:
      -He terminado, vamos al tablero de control que te mostraré el nuevo campo visual que nos darán esos detectores de intrusos, ahora si podemos continuar con nuestros planes de migración…

      -Demasiado tarde, NeuRoIt. Casi no queda tiempo, en una hora nos introduciremos en la red como simples algoritmos, y tú vas primero, pues no quiero perderte; ya bastante he…, hemos sufrido con tu temprana migración a un cerebro alfa-positrónico, fui débil al dejarte abusar de la tecnología.

      -¿Y tú, y la bella i sin par…?

      -Calla!, insensato. Deja que la innombrable se pierda en el tiempo y en los fractales de mi mente, y no me salgas con que la extrañas…, eso no es posible. Yo iré luego, el proceso en mi caso dura mucho más, recuerda que soy ante todo una secuencia de reglas semánticas en forma de reacciones electroquímicas.

      -¿WiKiT vendrá conmigo?
      -¡Sí!
      -¿Como programas informáticos seremos libres?, ¿WiKiT será libre?
      -Cálmate… hijo, quiero decir… NeuRoIt, que el memorioso WiKiT es quién más disfrutará de ser parte de la Red. En cuanto a nosotros… no tenemos otra salida, ya no podemos ni respirar, Gea está muy enferma, y la única forma de salvarla es introduciéndonos en la red.

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