
Diez años después de su llegada, cuando la producción de los campos de caña justificaban una gran inversión, Cobos importó maquinaria para instalar un ingenio de azúcar, desde Escocia. Hizo construir un ferrocarril, tirado por bueyes para llevar los productos al puerto, condujo el agua desde la montaña hasta sus instalaciones; mantuvo una pequeña flota de veleros para transportar su mercancía a Guayaquil. Transformó a la isla en centro de producción pero trastornó su naturaleza.

El “campo de concentración”
La población de El Progreso llegó a tener 400 trabajadores, muchos de ellos voluntarios, pero otros eran penados, enviados por autoridades de Guayaquil. Cobos mantuvo una disciplina de hierro. Las multas convertían a sus empleados en deudores de por vida y los castigos eran exagerados: desde los azotes hasta el destierro y la muerte. En 1882, fusiló a cinco sospechosos. Por lo menos 15 fueron desterrados a islas donde algunos murieron por deshidratación.

Moneda “El Cobo”
El ingenio El Progreso tenía un sistema económico muy particular: salarios arbitrarios, monedas y billetes de uso exclusivo de la hacienda, redimibles solo en sus almacenes.
“Favor no sacar a este hombre porque es veinte veces criminal”
Un método fácil de eliminación fue el destierro a islas deshabitadas. El caso más interesante fue el de Camilo Casanova, que sobrevivió más de tres años en Santa Cruz como un Robinson Crusoe.
Yates extranjeros visitaron la isla, pero nunca quisieron sacarle. Cuando fue rescatado, luego de la muerte de Cobos, en 1904,víctima de un complot dirigido por uno sus capataces de confianza, descubrió un letrero que decía: “Favor no sacar a este hombre, porque es veinte veces criminal”.

1897: Isabela y el camino de las tortugas muertas
Caparazones hacia la hacienda Santo Tomás, de Antonio Gil, servían de sendero. Gil fracasa con la agricultura.
Relatos de la época cuentan que el camino desde Puerto Villamil a la hacienda Santo Tomás estaba “adornado” por miles de caparazones de tortugas sacrificadas. La indiscriminada explotación de tortugas, la ganadería, la extracción de azufre y una incipiente agricultura, fueron las actividades de la colonia establecida por Antonio Gil en la isla Isabela. Gil tentó a la fortuna en Galápagos y también fracasó.

Aceite de tortuga para el alumbrado de Guayaquil
“En la entrada de la actual calle Villamil hay todavía una vieja covachería que entonces se llamaba aceitería porque allí se depositaba el aceite de ballena y tortuga que venía del recién descubierto archipiélago para el alumbrado público y privado.”
Modesto Chávez Franco, Crónicas de Guayaquil antiguo, 1930.

Las tortugas gigantes eran las primeras víctimas
Durante un siglo de visita a las islas, cientos de miles de tortugas han sido sacrificadas.
Las expediciones científicas llegadas por aquel tiempo daban ya la voz de alarma sobre las matanzas de tortugas y su peligro de extinción. Desde la época de los piratas hasta las colonizaciones, estos animales fueron las primeras víctimas.
Un estudio de las bitácoras de los balleneros sugiere que al menos 100.000 tortugas fueron sacadas únicamente por balleneros de Norteamérica.
Los colonos y los bucaneros sacrificaron en poco más de un siglo a cientos de miles de tortugas.

Evidencias de un sueño
Fotografías, vestigios y relatos, junto con estos hierros desgastados por el rigor del tiempo, son la evidencia de la tenacidad y del esfuerzo de los colonos noruegos. Sus sueños fueron truncados, sin embargo, por una fuerza mayor: la indómita naturaleza de Galápagos.

1860
EEUU, Francia e Inglaterra tras las Galápagos
La supuesta existencia de grandes cantidades de guano y su posición estratégica como estación de comercio internacional y como base de defensa para el futuro canal de Panamá, despertó las pretensiones de las grandes potencias como Francia, Inglaterra y EEUU.
La deuda externa y la crisis fiscal por la que atravesaba Ecuador, tentó a varios de sus gobernantes a vender o arrendar el archipiélago. Una fuerte oposición interna y la presión internacional, sumada a la rivalidad de los propios interesados, que no querían ver en manos de sus adversarios esta posesión, no permitieron que se concretara compromiso alguno.

La deuda inglesa
En 1853, Ecuador propuso a Inglaterra el arriendo de tierras en el continente como forma de pago de la deuda inglesa, contraída durante las guerras de independencia, y puso como garantía el archipiélago. Inglaterra no se interesó pero años después quiso hacer valer esos ofrecimientos para demandar a Ecuador la entrega de las islas por los intereses de la deuda. Más tarde hicieron varias propuestas de compra o arriendo.

El francés Ithurburu y el canal de Panamá
Francia no se quedó atrás e intentó conseguir las islas. Ante la resistencia de Ecuador, se valió de un pretexto curioso: la donación Ithurburu.
León Ithurburu fue un francés que obtuvo parte de la isla Floreana. Al morir la dejó a una sociedad de beneficencia de su pueblo natal. Francia reclamó los derechos de esta institución con el propósito de apoderarse de la isla, sobre todo cuando el canal de Panamá se hacía realidad.

Estados Unidos intenta declarar a Galápagos “tierra de nadie”
En 1883, un informe presentado al Senado de los EEUU argumentaba que Galápagos debía ser declarado “resmullius”, es decir, tierra de nadie y que cualquier país podía reclamar su posesión.
Esta intención fracasó por coincidir con eventos políticos y mundiales que desviaron la atención de esta propuesta y porque Francia, también con intenciones de negociar las islas, reconoció la soberanía ecuatoriana sobre Galápagos.
En 1911, Estados Unidos y Ecuador estuvieron a punto de firmar un contrato de arrendamiento por 99 años, con un valor de 15 millones de dólares. Nuevamente la oposición interna e internacional evitó este acuerdo. La presión culminó con la presencia norteamericana en Baltra, durante la Segunda Guerra Mundial.

1925
¡Venga a vivir a un paraíso tropical del Pacífico!
Tentadores titulares aparecen en los periódicos de Oslo, Noruega, a principios del siglo XX, invitando a vivir en un lugar maravilloso, donde abunda la pesca y las ballenas, pero las promesas del paraíso se convierten en tragedia y muerte.
Las seductoras promesas de tierras “fecundas” en islas tropicales, inspiraron la aventura de numerosos inmigrantes noruegos que vinieron a Galápagos en busca de paz, trabajo y progreso. Para desgracia de la mayoría este “paraíso” no fue más que desencanto, tragedia y muerte.

Los noruegos 1925-1928
Más de 2000 noruegos llenos de ilusiones dejaron su patria e invirtieron grandes capitales para financiar sus viajes a las islas “paradisíacas”. Llegaron con casas prefabricadas, equipos de pesca, maquinaria para enlatar pescado, botes y animales domésticos, pero sus intentos de establecerse en las islas duraron poco al no encontrar el paraíso con que soñaron.
Al contrario, se enfrentaron a las duras condiciones ambientales. El negocio de la enlatadora fracasó, varios fallecieron antes de un año y, desilusionados, la mayoría retornó a Noruega.
• Casa Matriz, centro de actividades de la colonia noruega, 1926.
• Mapa de Floreana con los 22 lotes de colonos noruegos, 1925.
• El capitán Paul Broun en 1911, comandante del Neptun 1911.

1929
Los misterios de Floreana
Emigrantes alemanes, hartos de la civilización y cautivados por las fantásticas descripciones de los viajeros, se mudaron a la isla solitaria y protagonizaron una estremecedora historia que da a conocer Galápagos al mundo: el misterio de la Baronesa.
En 1929, una pareja de alemanes, el Dr. Friedrich Ritter, médico y filósofo, y su compañera Dore Strauch, llegaron a Floreana huyendo de la civilización y ansiosos de rehacer sus vidas en armonía con la naturaleza.
Guiados por los artículos del doctor Ritter sobre la idílica vida en las islas, 3 años más tarde aparecieron Heinz Wittmer, Margareth y su hijo Harry, con la esperanza de que este ambiente mejorara la salud del muchacho.
Pocos meses después arribaba una extraña dama con sus tres amantes. Eran la Baronesa Wagner de Bosquet, Lorenz, Philippson y el ecuatoriano Valdivieso, que venían con planes de instalar un hotel para millonarios. Con la llegada de la Baronesa comienzan los celos, la discordia y las intrigas. La convivencia en la isla se convirtió en un infierno.
En marzo de 1934, la Baronesa y Philippson desaparecieron misteriosamente: se desconoce hasta ahora su destino final.
En julio, Lorenz, principal sospechoso de la desaparición de la Baronesa y Philippson fue encontrado muerto en la isla Marchena, a causa de un naufragio.
En noviembre, el Dr. Ritter murió por envenenamiento. Dore Strauch regresó a Alemania y murió en un bombardeo en 1942.
La familia Wittmer vive todavía en Puerto Velasco Ibarra.

1942
Baltra en la Segunda Guerra Mundial
Se construye una base naval estadounidense en la isla para defender el Canal de Panamá de un posible ataque japonés.
Luego del ataque sorpresa de los japoneses a Pearl Harbor, el canal de Panamá podía ser el siguiente blanco y había que protegerlo desde Galápagos.
Ingenieros de EEUU dinamitaron grandes extensiones y transformaron la isla. En tres meses aterrizaban los primeros aviones B24. Los norteamericanos cerraron la base en 1947; la entregaron en 1949.

Recuerdos de Baltra
Las casas de madera utilizadas en la base fueron entregadas a los colonos que las reconstruyeron en los centros poblados; todavía se pueden ver algunas de ellas en Puerto Baquerizo Moreno.
1946
Penal de Isabela: donde los valientes lloran
Lo excesos de la dura colonia penal de Isabela desencadenan el levantamiento de los penados liderados por Patecuco.
La errónea decisión de enviar a los criminales corregibles y a los policías más duros a Galápagos, llegó a su peor expresión con la colonia penal de la isla Isabela, que durante 13 años cobró muchas vidas.
La prisión se hizo célebre por los maltratos y abusos de los guardianes, pero un levantamiento de penados culminó con la clausura del inhumano penal, en 1959.
En febrero de 1958, luego de abusos indescriptibles, los penados dirigidos por un extraordinario líder, Patecuco, se levantaron y tomaron los campamentos. Un grupo abandonó el penal, asaltó el yate Valinda, de un millonario norteamericano, y huyó al continente. Este acontecimiento puso a Galápagos en todos los periódicos de América y llevó a clausurar para siempre el penal de Isabela.

El muro de las Lágrimas
La construcción de la infame pared en la colonia penal, con un saldo de más de una decena de vidas humanas.
Cerca de cuatro siglos de explotación de la riqueza natural de Galápagos, no solo provocaron la degradación de su ambiente, sino que terminaron con un saldo trágico de vidas humanas. Como castigo, los presos eran obligados a construir un muro. Algunos reclusos perdieron su vida por agotamiento o, simplemente fueron liquidados a tiros por no completar las tareas. La enorme construcción con piedras volcánicas tenía 190 metros de largo, 9 de alto y 6 de ancho en la base.
1959: una decisión trascendental
Se crea el Parque Nacional Galápagos.
Después de las designaciones de los años 30, que protegían solo partes del archipiélago, el Gobierno de Ecuador declara a las islas Galápagos, Parque Nacional con la extensión que presenta hoy en día.
Texo de http://www.galapagospark.org
Leonardo Vivar
tags: Galápagos, Ecuador













