Y pese a mis constantes peleas con los estrafalarios representantes del CONESUP y del Ministerio de Cultura, esta vez tuve la suerte de poder olvidarme de ellos disfrutando de una de las experiencias más increíbles y hermosas que ofrece el austro de este país, visitar y atravesar el Parque Nacional Cajas.
Mas allá de las típicas descripciones, que nos hablan de un sistema de páramo, repleto de lagunas y picos ubicado en la cordillera sur del Ecuador, este lugar encierra en si mismo un universo fascinante. Visitarlo supone una experiencia espiritual que conforta el alma y limpia la mente, oxigenando las ganas y el ánimo al encontrarse cara a cara con un escenario tan excepcional.
El Cajas, cuyo nombre parece provenir de la palabra kichua “caxa” cuyo significado es frío, es uno de los lugares más emblemáticos e importantes que existen en los alrededores de la bella Cuenca, y a veces la gente de la localidad olvida el porqué.
Cuando uno revisa los dípticos de promoción que existen sobre el Parque destacan los varios títulos que proclaman la importancia de este área: Humedal RAMSAR de importancia internacional, IBA (Área de importancia para las aves) y candidato a Patrimonio Natural de la Humanidad. Mas allá la obsesión de la administración local por obtener el reconocimiento de la UNESCO, lo cual obedece principalmente a su interés por promocionar turisticamente Cuenca y el Azuay, me llama la atención la omisión de los valores que convierten este Parque en posiblemente, el mas importante recurso que poseen los habitantes de esta zona del país.
Y así, y teniendo en cuenta que no practico ninguna religión, y que no tengo el menor apego a la famosa “virgen del cajas” que congrega cada año cantidades fervorosas de creyentes, despues de haber visitado e investigado el Parque varias veces, puedo afirmar que mas allá del marketing turístico y de su excepcional belleza paisajística, el Cajas es un lugar sagrado por cuanto representa la principal fuente de vida para la región.
El páramo del Cajas posee una impresionante cantidad de lagunas y lagos, aproximadamente unas 235, entre las que uno puede encontrarse maravillas como la Luspa, la Toreadora, Osohuaico o Lagartococha. Esta enorme concentración conforma uno de los sistemas lacustres mas grandes del país, pero además se convierte en el origen de las cuencas hidrográficas de los ríos Balao, Cañar y Paute. Tanto el Balao como el Cañar son tributarios del Océano Pacífico, pero el río Paute llega a desembocar en el Océano Atlántico, y eso significa que irriga el caudaloso Amazonas.
Ríos como el Tomebamba, el Mazán, el Yanuncay y el Migüir nacen en el Parque y abastecen aproximadamente el 60% del agua potable de la ciudad de Cuenca y sus alrededores. Además proporcionan los canales de riego que abastecen los campos agrícolas de Cuenca, Paute y Gualaceo.
Pero hay que tener en cuenta que estos ríos finalmente constituyen y nutren el sistema del rió Paute, es decir, son los principales aportadores del Complejo Hidroeléctrico Paute, la mayor central energética del país.
Hidropaute aporta aproximadamente un 40% de la energía total del país, y eso quiere decir que anualmente factura unos $130 millones de dólares por la venta de electricidad. Y eso también significa que realiza un aporte bastante importante a las necesidades energéticas del principal consumidor energético del país, la ciudad de Guayaquil.
Pero por si fuera poco, para rentabilizar aun más el caudal del Paute, y debido a la creciente demanda, actualmente se proyecta la construcción de otra central hidroeléctrica entre Cañar y Azuay – la presa de Mazar - que se prevé aportará con unos 160 megavatios adicionales de potencia para nuestro consumo. Y adicionalmente, en breve, se prevé la construcción de otra central que aproveche el mismo caudal, la futura Sopladora.
Es decir, el Cajas no solo provee de agua potable y riego a la ciudad de Cuenca y sus alrededores, sino que además se convierte en el origen del río que actualmente proporciona la mayor fuente de energía eléctrica del país.
Y todo esto se debe a una característica que constituye en si, el principal titulo y valor que posee el Cajas de cara a su importancia para la vida.
La capacidad reguladora del Parque Nacional Cajas se deriva fundamentalmente de la capacidad de retención de los suelos de los paramos andinos, y de la composición de sus humedales, lagunas y valles que actúan conjuntamente como un sistema natural de retención del agua. Estos dos factores, unidos a su ubicación geográfica y el clima constituyen una esponja natural que capta el agua de lluvia, la retiene, la filtra y la regula proporcionando un suministro constante a las zonas bajas de la región.
De esta forma el Cajas se convierte en ultima instancia en un gran sistema hídrico que regula y conserva alrededor de 52.000.000 de m3 de agua a través de su drenaje; proporcionando unos 6.600.000 m3 anuales de agua a las comunidades humanas, proveyendo riego para los suelos agrícolas, generando energía hidroeléctrica y además nutriendo el mismísimo pulmón verde del Amazonas.
Empresas como ETAPA o Hidropaute, los canales de Riego de Paute o Gualaceo, y por último los habitantes del Azuay y gran parte del Ecuador dependen para su subsistencia del Cajas. Pero seguramente una gran cantidad de ellos lo ignoran.
El creciente deterioro de las cuencas hidrográficas del Ecuador, principalmente a causa de la deforestación y la erosión, y la progresiva contaminación del agua hacen que sea realmente importante generar una mayor conciencia sobre este recurso, para poder asegurar así nuestra seguridad y supervivencia a mediano y largo plazo.
Es cierto que innumerables instituciones han tomado parte en la conservación y manejo de las cuencas del Paute: la ex UMACPA, la ex COPOE, ETAPA, ElecAustro, HidroPaute, el Consejo de Gestión de Aguas de la cuenca del río Paute, ademas de varias ONGs y fundaciones, entre otras.
Pero sin desmerecer el trabajo y aporte realizado por todas ellas me parece importante tratar de rescatar parte de la visión ancestral que las comunidades originarias de estas zonas poseían de lugares como el Cajas y sus lagunas. Para estas comunidades, así como para nuestros campesinos actuales estas áreas representan un valioso patrimonio cultural repleto de significado espiritual y religioso.
Estos ecosistemas de los altos andinos son y han sido siempre importantes espacios de vida y de riqueza cultural, fecundos en simbolismos, mitologías y valores espirituales. Y a final de cuentas, ¿que significa esto? Pues como decía Bruno San Marco, rescatar el valor de lo sagrado: Lo sagrado es el respeto a la vida. La espiritualidad es el respeto de lo esencial.
En la mayoría de las religiones lo Sagrado designa todo lo que atañe a lo más fundamental de su culto, y por extensión el término se utiliza a veces por no creyentes, para calificar valores que aparecen como esenciales para una civilización.
Las razones son múltiples, pero el origen es sencillo: aquí en el Cajas se da la fuente de vida, lo que permite que nos desarrollemos. Por eso este lugar es sagrado, por eso es esencial. Por la cuenta que nos trae, por el momento en que vivimos, es necesario que nos demos cuenta de lo que representan lugares como el Cajas. No son solo una foto bonita, un bello paisaje… son el origen de lo que realmente importa.
Joaquín Carrasco
joaquin.carrasco@yahoo.es
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